Encuentro Mujer-Género (Perú)



Compartiendo nuestra vida




A nuestra comisión MUJER-GENERO, le concernía organizar un segundo momento, para aprender y desaprender lo que no nos ayuda a nosotras como mujeres, y nos dificulta para acompañar a las mujeres que por su condición de pobreza, producto de una economía liberal que se nutre del patriarcado, las coloca en situación de población vulnerable. 




Para esto, invitamos a una mujer biblista, Anna Kok, holandesa, radicada en Chile especialista en género. Ella nos acompañó a tomar conciencia de la condición de las mujeres en tiempo de Jesús 



Desde un comienzo se fue creando en la comunidad provincial, el ambiente propicio para realizar el taller “Mujeres en el movimiento de Jesús” los días 14,15 y 16 de enero. 



En nuestro bagaje estaban las bases del seminario taller anterior que nos ayudó a familiarizarnos y entender el vocabulario de género. Aun así somos conscientes de que una cosa es aprender conceptos y otra la capacidad para que estas definiciones encajen en nuestras personas de tal manera que logremos destrabar los comportamientos conservadores que impiden ampliar la mirada y podamos así, trabajar en red con quienes apuestan por la dignidad de la mujer. 

Anna, nos invitó desde el principio a leer con lentes de género, así­ analizamos los conceptos SEGUIR Y SERVIR; ubicación histórica de los evangelios; los sinópticos, la influencia del tiempo, redacción, las diferentes interpretaciones (la suegra de Pedro). Marta y Marí­a; ruptura de roles; la mujer que ungió a Jesús, la visionaria. Finalmente la postura de Jesús frente a la condición biológica de la mujer. 

Con Anna pudimos acercarnos a las mujeres en los evangelios sinópticos con el fin de encontrar datos sobre la condición de las mujeres en tiempos de Jesús, caminamos con la suegra de Pedro, Marta y María, la mujer que ungió a Jesús, la mujer con hemorragia y la hija de Jairo. Todo esto en una dinámica que muy acertada: lectura, trabajo en grupo, danza, taichí, expresión de sentimientos. Fue un taller en el que se involucraba el cuerpo, bailando, actuando en breves representaciones, de tal manera que la mujer encorvada, fue una experiencia cargada de fuerza y sentimiento. Fuimos haciendo nuestras, la situación de las mujeres en tiempo de Jesús sobre todo de las viudas y de las madres.

Jesús se manifiesta siempre del lado de las mujeres, rompe esquemas en una sociedad brutalmente patriarcal. En palabras de Javier María Otárola “Jesús no se preocupa en absoluto acerca de este ritual -ni de otros- de impureza, cuando se trata de devolver la dignidad y la humanidad perdida injustamente, ni del tabú de quedar él también impuro. 

En el templo y en la sinagoga varones y mujeres estaban rigurosamente separados, las mujeres siempre en lugares inferiores, secundarios, En el templo la mujer sólo tenían acceso hasta el patio reservado para ellas y sólo podían escuchar” Las leyes estaban hechas para favorecer a los varones, Jesús rompe las normas en favor de la dignidad de la mujer, es decir apuesta por la mujer y les da su espacio. Ellas estuvieron desde el comienzo en la comunidad de seguidoras de Jesús. 

Nos damos cuenta que nos queda mucho camino por andar, es muy importante no sacrificar la apertura a la seguridad personal, a nuestros miedos paralizantes. Nos urge entrar en el enfoque de género si queremos el empoderamiento de la "Mujer trabajadora pobre".

En nuestra realidad los feminicidios se han multiplicado, "Las mujeres peruanas vestimos de luto riguroso, en señal de duelo, hasta que el Estado garantice educación en igualdad y lucha frontal contra la violencia de género" nos decía Gabriela Wiener (Diario la República-09-01-18) No podemos quedar inermes ni indiferentes. Experimentamos la fuerza de Bonifacia y Francisco para caminar en medio de la incertidumbre, las mujeres tenemos resistencia e imaginación para abrir caminos nuevos.

Así­ mismo, la participación de todas ha sido un don, el horizonte se amplia y nos crece la esperanza. Por supuesto que nos llevamos la pequeña maleta que recoge nuestros sueños, nuestra utopí­a, la apertura al cambio. Cada una veremos lo que hacemos con nuestra maleta vieja tan cargada de costumbres, de normas, que empañan la vida, ahí está el patriarcado y el clericalismo que tanto daño ha hecho y sigue haciendo. Sin duda habrá que tirar el agua sucia, salvando al niño. 

Gracias a todas Comisión Mujer-Género. Perú 



Comentarios

  1. Me gusta revisar con frecuencia mi vieja maleta de costumbres impuestas por el patriarcado y el clericalismo y asumidas como algo natural. Esto me da agilidad para enderezarme y poder bailar libremente una danza liberadora. Gracias, Comisión de Mujer-Género por organizar este enriquecedor taller.

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