6 de junio en Salamanca

Como en años anteriores, el 6 de junio hemos tenido una Eucaristía en la capilla del Colegio, donde se encuentra el sepulcro de Bonifacia para celebrar la fiesta de nuestra fundadora y la primera santa salmantina.

Previamente, habíamos tenido un encuentro intercomunitario para preparar la fiesta.
            
Con anticipación habíamos enviado una invitación a los sacerdotes de la Diócesis en la que les decíamos que nos alegraría mucho verlos en la concelebración y que deseábamos que esta Eucaristía fuera signo de comunión y un paso importante para crecer en la conciencia de que Santa Bonifacia, la santa salmantina, ya no es patrimonio exclusivo de la nuestra Congregación, sino de la Iglesia universal, y de manera especial, patrimonio de esta Diócesis de Salamanca.            
Que la luz debe ser puesta sobre el candelero para que alumbre a todos los de la casa, y Santa Bonifacia debe ser presentada como testigo cualificada del seguimiento de Jesús en su vida de Nazaret. "Vosotros, de manera particular, podéis darla a conocer y acercar la luz de su santidad a las personas de vuestro entorno".

Hicimos un folleto para la Eucaristía y un cartel mural propio de esta fecha para ambientar en nuestras comunidades.

La capilla estaba llena de Siervas de las comunidades de la ciudad, antiguas alumnas, profesores, padres de alumnos, trabajadores del Colegio y amistades.

Concelebraron 11 sacerdotes de la Diócesis y presidió la Eucaristía, el Vicario general de la Diócesis, D. Florentino Gutiérrez, que en la homilía hizo una exposición de la vida y actitudes evangélicas de santa Bonifacia.

            En la oración de los fieles, lugar donde Bonifacia nació y vivió gran parte de su vida, recordamos a la ciudad de Salamanca para que por intercesión de su santa sea bendecida, prospere social y económicamente, y crezca en la fe y el amor.

            En las ofrendas se presentamos al Señor:

           
-  Dos bordados, uno de ellos realizado por Santa Bonifacia y el otro por una trabajadora del Colegio, como ofrenda del trabajo de todos los hombres y mujeres, unido al de Jesús, trabajador en Nazaret (Dos trabajadoras, Olga y Berna).





            - En unas semillas y espigas, ofrecimos el sacrificio humilde y escondido de todos los hombres y mujeres que como granos de trigo mueren para dar vida como lo hizo Santa Bonifacia. (Un  profesor y una profesora, Alberto y Amparo).

            - Finalmente, las ofrendas del pan y el vino de nuestra tierra salmantina, que trasformados en el Cuerpo y Sangre de Jesús nos alimentan para andar los caminos de su Evangelio. (Un matrimonio salmantino y su nieto vestidos con traje charro, Fernando, Chani y Mario).

           
La música del tamboril, en la procesión de ofrendas y una acción de gracias después de la comunión, magníficamente interpretada por Fernando, fueron un precioso y sentido homenaje de Salamanca hacia su santa y la oportunidad de evocar sus raíces charras.

El coro de niños del Colegio, dirigido por dos antiguas alumnas y profesoras de guitarra, Paloma y Ana Martin, cantaron muy bien, con entusiasmo y  poniendo una nota de vitalidad y alegría. Particularmente cantaron con fuerza dos canciones de Bonifacia, de cuyo texto y música son autoras Paloma y Ana Martín: "Y Dios creció en su corazón" y "Ya eres santa".


Al finalizar la celebración, María de los Ángeles González agradeció la presencia de cuantos nos habían acompañado y los invitó, en nombre de las Siervas de San José de Salamanca a compartir con nosotras un sencillo ágape en el patio del Colegio.

La música charra siguió animando el encuentro festivo y, con la alegría en el corazón, terminamos este día que queremos se vaya socializando en Salamanca. Contamos con el cariño e interés de los sacerdotes de la Diócesis, a quienes agradecemos que lleven a grupos parroquiales a visitar el sepulcro de Santa Bonifacia y vayan dándola a conocer en sus parroquias. 

Santa Bonifacia va abriéndose camino en su tierra, de manera sencilla y silenciosa y va siendo luz para todos.


                                                         

 Rosario Hernández, ssj

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