Cuando una historia termina, es que Dios te tiene otra preparada


Sí, hermanas, este momento llegó, después de 127 años haciendo historia en esta ciudad de Cuenca, donde tantas religiosas han dejado su huella llena del Espíritu propio de nuestra congregación de Siervas de san José.

A Cuenca se viene llorando, y se va uno llorando, y en este momento con lo sentimientos y emociones si queréis más fuertes que nunca.

Dolor pero lleno de acción de gracias, es lo que hemos vivido esta mañana 27 de junio 2014.

Hace tiempo se lo comunicamos al obispo de la diócesis, D. José María Yanguas el cual nos dijo que no nos íbamos a marchar sin que él pasara un rato con nosotras.

Hoy 27 de junio, hemos tenido una Eucaristía sencilla pero vivida con sentimiento.

Participamos en ella, D. José Maria, sacerdotes que han dejado también su vida y servicio ya en el colegio ya en comunidad, algunos de ellos educados en este Centro Sagrada Familia, personal del colegio, antiguos profesores, personal de la Residencia, Reliogiosas de Cuenca a las cuales nos sentimos muy unidas por nuestra vivencia de CÓNFER, PP. y MM. de familia , representación del AMPA del Colegio, Antiguos alumnos y aunque asuntes, las religiosas de clausura.

Empezamos la Eucaristía amenizada por el coro de profesores del Colegio, y de las hermanas Carmelitas de la Sagrada Familia hecho con mucho cariño, y la monición de entrada sentida y profunda dando gracias a las Siervas, por la Directora del Centro, Ester Fernández.

Nos acompañaron hermanas de la Congregación. Eulalia Ramirez coordinadora de la zona, participó en el Eucaristía con una acción de gracias a todos los que nos acompañaron en estos momentos, Gracias Eulalia, que hemos sentido siempre tu presencia. 

Teresa Romo, Secretaria general del la Fundación, quien nos dio las gracias por nuestra cercanía y acompañamiento. También le agradecimos su presencia.

El canto final de la Eucaristía fue dedicado a Nuestra Madre
Fundadora cantado por tres profesores varones, otro momento lleno de emoción contenida.

A continuación tuvimos un ágape muy bien preparado, todo se desarrolló en un ambiente festivo, de unidad y agradecimento, pero en medio de esto se afloraban sentimentos de pena por nuestra ausencia.

El día anteriór tuvimos una comida de despedida por parte del colegio- fundación a la que asistimos las que pudimos, nos quiso acompañar Juana María, pero debido a sus tantas responsabilidades no pudo ser, delegó en Angeles Fernández que también nos acompañó en la Eucaristía como en otros momento de dolor de la comunidad.

También fueron momentos de lágrimas y emociones cuando nos entregaron una placa de agradecimento a las Siervas de San José. Se alegraron el que estuvieramos allí.

De verdad que esto nos ayuda a llevar mejor el momento presente. 

La Ciudad nos agradece tantos años en que hemos sido como si dijeramos pioneras en la educación de tantas y tantos alumnos que conservan el recuerdo grato de haber pasado parte de su vida con nosotras en el cual han aprendido a ser personas, a valorar el trabajo a vivir en cristiano como buenos padres y madres de familia, Nos valoran como personas cercanas, sencillas, abiertas a todos, a quererlos.

Lo que estoy escribiendo no refleja lo que estamos viviendo.

Hoy día 28, lo hemos vivido muy en familia con nuestros dos capellanes que nos han prestado su servicio durante años y siempre cercanos a nosotras y también las tres señoras de servicio de la residencia y comunidad que llevan muchos años viviendo entre nosotras, tuviron un detalle con cada hermana de la comunidad. 

Celebramos la Eucaristia y a continuación tuvimos la convivencia con una comida sencilla pero intima.

Nos queda otra historia que vivir y contar, éso solamente lo sabrá Dios, queremos ser instrumento dóciles a su querer, dejamos mucho aquí.

La semilla queda echada, el grano de trigo tiene que morir. ¿Quién sabe que desde este morir surgan vocaciones religiosas?

SENTIMOS LA CERCANIA DEL EQUIPO PROVINCIAL Y EL TODAS LAS SIERVAS DE SAN JOSÉ.

OS ABRAZAN LAS HERMANAS DE LA COMUNIDAD DE CUENCA, 28 de JUNIO 2014

7 comentarios:

  1. Rosario Hernández4 de julio de 2014, 20:30

    Queridas hermanas de Cuenca: Cómo comprendo vuestros sentimientos y os acompaño con mi recuerdo, oración y cariño en estos momentos dolorosos de despedida, y, a la vez de dar muchas gracias a Dios por los años que la Congregación lleva en Cuenca y por los años que muchas de nosotras hemos vivido felizmente en esa ciudad tan querida y entrañable. Ánimo, sí empezáis otra tarea y lo que hemos sembrado ha ido ya dando fruto abundante. Un abrazo muy fuerte y lleno de cariño para cada una, Rosario Hernández, ssj

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  2. ´Comunidad de Monforte4 de julio de 2014, 23:25

    Qjueridas hermanas: Al leer vuestra comunicación nos llegan muy adentro vuestros sentimientos y os acompañamos, son momentos de dolor y también de vivirlos con mucha fe y esperanza, los caminos del Señor son distintos a los nuestros, ¿qué querrá El con todo est? a nosotras nos pide confiar y descansar en El.
    Con vosotras agradecemos al Señor todo lo sembrado por las Siervas en Cuenca,

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  3. Queridas hermanas de Cuenca. Nos unimos y comprendemos estos momentos. Gracias por vuestra entrega a la Congregación. Unidas en la oración comunidad de la Valenzana

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  4. Cuenca
    Como conquense que soy y viviendo en estos momentos una situación muy parecida con la despedida de Sevilla, me siento unida a vosotras, me imagino el ambiente y sabéis que siempre he estado cerca de esa comunidad en la que he vivido muchos años.
    Espero nos veamos en el verano.
    Inmaculada Adán

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  5. CT Patrocinio de San José -Lima5 de julio de 2014, 21:21

    Queridas hermanas de la Comunidad Taller de Cuenca, os comprendemos y estamos a vuestro lado en estos momentos tan fuertes que estáis viviendo. 120 años de presencia congregacional ¡cuánto bien sembrado! Todo queda recogido en el corazón de nuestro buen Dios, Él sabrá hacerlo crecer en vocaciones para un mundo mejor. Os deseamos mucha paz y la alegría de seguir amando ahí donde seais plantadas.
    María Pía y Comunidad del Patrocinio de San José de Lima

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  6. Queridas hermanas:
    Acabamos de leer la reseña de despedida. Desde Zamora, compartimos vuestros sentimientos y agradecemos, a vosotras y a las ssj que realizasteis allí la misión, todo el bien que habéis hecho a la ciudad de Cuenca y alrededores.

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  7. Gracias hermanas por tanta entrega al servicio de la ciudad de Cuenca. Vosotras, como nosotras, sabemos que el Señor no lleva de la mano hasta un lugar donde seguir dando lo que somos y tenemos.
    Muy unidas os abrazamos Trini, Rosario e Inmaculada

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